top of page

Buenas noches

  • eugeniadunkler
  • 11 ene 2021
  • 2 min de lectura

-¿Me vas a querer siempre?

-Siempre, siempre. Lo sabés.

-¿Aunque no te pueda ver?

-Aunque no me puedas ver. Me pegunto, ¿es necesario que me veas?

-Sí, quiero verte. Quiero verte acá, conmigo, hablar con vos, escuchar tu voz, tu olor, todo.

-¿Por qué no preparas un mate?

-Bueno, pero no tengo hambre.

-¿Y si ponés la música que nos gusta?

-Uff, no sé. Voy a poner “Zamba del laurel”.

-Es una zamba muy hermosa. ¿Te das cuenta que estamos conectados?

-Si, ya sé lo que vas a decir. Pero tenés que entender que…

-¿Sabés que otra pregunta se me vino así, de repente?

-Te tengo miedo, aunque no puedo evitar sonreír.

-Me gusta que sonrías. ¿Y si mi amor por vos es distinto a lo que conocés? A ver… imagínate una canción sin letra. Sin palabras. Solo música que transita adentro tuyo, casi como un río que te refresca, te abraza, te recuerda la vida en sus formas.

-Perdón, no puedo seguir. Siento una presión en el pecho. Me falta el aire. Yo no decidí esto.

-Te enoja.

-¿Cómo puede empezar la primavera sin vos?

-¿Te puedo pedir un favor?

-No

-Dale, uno pequeñito.

-No, no y más no.

-Me hacés acordar a cuando tenías cinco años y tenías un miedo enorme a quedarte sola en el jardincito. Llorabas y te aferrabas a mi pierna. ¡Cómo gritabas! Ahí me di cuenta de la fuerza de tus pulmones. En realidad, me di cuenta de tu fuerza.

-Sí, no quería estar ahí. Te quería retener.

-¡Te hacías pis encima por el miedo!

-Bueno, ese dato estuvo de más.

-No te vas a acordar. Vos y yo hicimos un trato. Me quedé sentado, mirándote. Al principio me espiabas, desconfianda de que cumpliera mi promesa. Te observaba jugar, tan llena de vida, de alegría. Te ví cayéndote, raspándote las rodillas. Algunas veces venías a mí para que te mimara o me contabas todas tus desventuras. Otras veces, ibas a tus maestras o a tus compañeros. ¿Sabés lo que pasó?

-¿Te hartaste de sentarte en sillitas diminutas?

-Nunca me hartaría de verte, sea donde sea que esté. Es mi mejor espectáculo.

-¿Qué pasó?

- Bailabas y celebrabas tus días. Ya no mirabas de reojo a donde yo te contemplaba. Habías entendido que siempre iba a estar con vos, aun si no me veías, no me tocaras. Mi amor, yo me iba feliz porque entendiste, sin entender, que mi calorcito te cubre en cada segundo, en cada instante.

-Es que…

-Lo sé.

- Te extraño tanto que siento que todo duele.

-¿Te puedo pedir un favor?

-Y sí, no me vas a dejar en paz. ¿Qué?

-No me busques. No busques señales afuera de que te acompaño, porque te acompaño. Siempre lo hice y lo voy a hacer. Aun en la oscuridad, en el dolor más fuerte, en tus enojos y broncas. En tu decepción. Estoy a pesar de que no me creas. Estoy dándote el abrazo más hermoso del mundo, el que te hace sentir como en casa. Te lleno de besos, conmigo no tenés que tener palabras. Te pregunto, ¿podés sentir otra forma de amor?

-Creo que sí.

- Acordate, no lo pienses, sentilo. Yo no soy vos, yo te disfruto, te celebro, te amo. Ahora, ¿me podés dar un beso de las buenas noches?


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Publicar: Blog2 Post

©2020 por Mi Sitio. Creada con Wix.com

bottom of page